Animales Míticos: La Sierpe

Hablar de serpientes, es hablar de uno de los animales que están presentes en nuestra vida cotidiana, ya sea metafórica o literalmente.

Hay quienes hablan de los serpentarios, y de las características que hacen única esta especie de vertebrado que no posee extremidades cómo brazos, piernas o patas y que, sin embargo, se encuentra físicamente en prácticamente todo el mundo.

Existe en el mar, en los ríos, en tierra firme, en los desiertos y, aunque de manera expontanea la podemos ver surcar el cielo , cuando las conocidas como serpientes voladoras, saltan grandes distancias entre los árboles como si volaran.

Ante ello, podemos entender el porqué aparecen en diferentes leyendas, mitología y diferentes religiones del mundo, actuando en favor o contra el ser humano.

Y una de estas narraciones que pudiera parecer extraordinaria, hace alusión a LA SIERPE, la serpiente vieja que deja este plano para trascender, después de haber realizado su trabajo en esta tierra.

De acuerdo con la tradición oral de N'DO (Santa María Tetitla), así como las culebras o las serpientes se tienen que deshacer de la piel desgastada y vieja para renovarse, para continuar en el caso de las SIERPES también, dejan este desgaste; lo curioso es el porqué deja está piel.

Cuando vemos a una culebra o una serpiente comúnmente ellas lo hacen para poder deslizarse de mejor manera sobre la tierra, sobre el agua o sobre la arena: y se renueva, y es como si volviera a nacer, de esa manera la madre tierra también se renueva con los ciclos agrícolas que hoy conocemos como las estaciones del año.

Después de que una serpiente sabe que se acercan los fríos, y que tiene que hibernar para 'renacer' en la primavera con una nueva piel, así la madre tierra al iniciar el frío comienza a dejar esa piel seca de hierba seca, y los árboles sus hojas secas para descansar, y cuando vuelva la lluvia al igual que las serpientes, entonces, tengan que volver a renacer y enverdecer.

Por eso también la madre tierra tiene que dejar ese zurrón, pero, ¿Qué haría el hombre para emular a la madre tierra? Pues, si el hombre es el hijo de la madre tierra pero no somos como una planta que se seca, como una serpiente que puede cambiar de piel.

Se creía que algunas personas si tenían esa capacidad, y estas personas al momento de saber que se acercaba su fin, se transformaban en serpientes y entonces, después de que sus pies ya no sirvieran y no tuviera fuerzas, de que sus manos ya no fueran lo suficientemente ágiles y sabedores desde la complejidad para poder moverse, se transformaron en serpientes, y como serpientes, tuvieron que dejar su piel para dejar este plano.

¿Cómo lo hacían?

Simplemente dejaban el zurrón y emprendían el vuelo, así como hoy las serpientes conocidas como voladoras se lanza de un árbol a otro, surcando el cielo, moviendo su cuerpo, ondeando y volando se alejaban de este plano para acudir a un nuevo llamado a trascender, y a reiniciar su historia, ya no en este lugar, ya no en esta tierra pues ya no sería la misma.

Así como una serpiente que hiberna y vuelve a la vida con la con el regreso de la lluvia, y que no encuentra la misma tierra, no encuentra lo que existió en el ciclo anterior, muchas cosas pudieron haber pasado durante el invierno, tal vez una planta que el ciclo anterior le alimento, este año ya no florece; tal vez los lugares donde escogía para cazar me distingues; se han extinguidor y ya no existen más; así el ser humano convertido en SIERPE se alejaba volando de este plano terrenal para trascender, y renacer en algún otro lugar.

Opinión personal:

Tal vez así como una SIERPE, solo tal vez, así entendamos a la serpiente alada, o a la serpiente emplumada.



(Foto: serpiente crysopelea).

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